Empezar a meditar desde cero

Meditar desde cero
Meditación para principiantes.

Que tiene muchos beneficios, que despeja la mente y hasta que cambia la vida. En mis clases de yoga muchos alumnos me dicen que no saben cómo empezar a meditar, que no pueden meditar, que les cuesta meditar. Yo tampoco soy experta en la materia, estoy todavía dándole, como se dice.

Tal vez pensamos que meditar es un estado de consciencia inalcanzable,  lejano, imposible. Y sí, quizás para los más diestros en la práctica así sea, pero me gusta pensar en la meditación no como un fin sino como un camino (cliché total) pero aquí sí aplica. Me gusta proponer en mis clases y también en mi vida diaria una meditación que es un intento, un deseo y  una intención, no un resultado. Sigue leyendo

Un futuro sin celular

Una vida con buen uso de la tecnología.

Érase una vez una época, no hace mucho tiempo, en la que todos fumaban. Papás, profesores, médicos en consulta, hermanos mayores, choferes manejando. Fumaban en las calles, en los cines, en los teatros, en los restaurantes. Fumaban delante de ancianos, niños, mujeres embarazadas. Uno de los primeros recuerdos que tengo es un Simca naranjado, yo de niña sentada en el puesto de atrás y una bruma gris y lenta que nos acompañaba durante el viaje con las ventanas cerradas. Recuerdo mis primeras fiestas de 15 y el olor a cigarrillo pegado en mi blusa y a mi pelo. Mi mamá, mi abuela, mis tíos, todos fumaban delante de nosotros, los niños. No había nada de políticamente incorrecto en eso. En esa época poco se sabía sobre los efectos nocivos del cigarrillo y fumar en la sala de la casa viendo tele todos juntos o en las habitaciones, era algo completamente normal. Saludar a un niño de beso con el pucho en la mano, lo hacían todos. Hasta una vez me quemaron un brazo, porque la amiga de mi mamá que conversaba alegremente con ella, en la mano tenía su cigarrillito que saltó bruscamente en una carcajada hacia mi tierna piel. Sigue leyendo

Navidad: 10 ideas de regalos ecológicos y especiales

Regalos ecológicos
Regalos amigables con el planeta.

Llega Navidad, otra vez. Como todos los años, este también se pasó a mil y con las novenas, las natillas, los buñuelos y los tutainas, llega también la época de regalar. Este momento del año es una buena oportunidad  para pensar en regalar cosas especiales, útiles y amigables con el planeta. La plata sale de nuestro bolsillo, así que somos nosotros quienes decidimos en qué gastar y nuestros hábitos de consumo son poderosos. Acá les dejo 10 ideas de regalo para esta navidad. Y no olvidemos que está también la legítima opción de no comprar, de simplemente compartir en compañía de nuestros amigos y familias estas fiestas. Sigue leyendo

Agua de Tomillo para la tos

Tomillo
Beneficios del Tomillo.

Les voy a hablar de una planta que en mi casa no puede faltar.  El Tomillo yo lo había usado siempre en recetas, pero desde hace unos dos años lo uso con fines medicinales con excelentes resultados. El agua de Tomillo es mi remedio casero infalible para combatir los estados gripales, pero sobre todo para combatir la tos y el dolor de garganta. Lo probé la primera vez por pura curiosidad, con tan buenos resultados que, como les decía, en mi casa siempre tengo. Sigue leyendo

Halloween retro

Recuerdos de Halloween
Con mi disfraz de holandesa en Halloween.

Con mi hija compruebo que Halloween ha cambiado. Los dulces que reciben los niños de hoy también han cambiado. El botín recogido en bolsas y calabazas refleja la opulencia de la sociedad contemporánea. Nosotros, en cambio, recibíamos las austeras “bananas”: duras, tiesas, coloradas. Pero Chocolatinas jet? Chocobrakes? Por favor!, ni en nuestros sueños más ambiciosos. Si estábamos muy de buenas nos podía salir alguna banana con relleno: un líquido espeso y hostigante de color incierto.

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Buen ojo

historias de ciudad
Gente buena en la ciudad

Ayer me fui a almorzar con una amiga. Nos comimos una ensalada de quinua inverosímilmente rica, teniendo en cuenta la insipidez del famoso cereal y dejamos que por tres horas el torrente de nuestras historias recientes se nos desmoronara por la boca. Después de reírnos, reflexionar y aguar los ojos nos fuimos a caminar con el sol de Bogotá. Nos despedimos en una esquina y me dirigí hacia una tienda naturista en la calle 100 a ver si vendían henna para pelo. Saliendo, sentí que me lanzaban con fuerza una manotada de polvo y partículas extrañas en el ojo izquierdo. Nadie, solo un ventarrón matemáticamente preciso para elevar el mugre y la arena necesarios para  que yo sintiera puntillas en mi ojo. Me tapé y me quedé quieta sin poder abrirlo. Luego me fui caminando entre el tráfico y los pitos, sintiendo el ardor. Buscaba un lugar en el cual pudiera pedir un baño. En mi camino me miré en el espejo retrovisor de una camioneta. El ojo parecía una bola roja de ping pong. En la 103 divisé aliviada una farmacia. Dos mujeres estaban en el mostrador. Sigue leyendo