Reflexiones en vacaciones

En la playa del lago
En chingue y chanclas.

Mientras me embadurno el repelente de citronela, cien por ciento natural, pienso que en chingue y chanclas todos somos idénticos ante los ojos de Dios. Las piscinas son la verdadera democracia y los zancudos los fieles guardianes de la igualdad y fraternidad entre los hombres. Ellos no discriminan por estrato, raza o religión. El gerente de un banco, un jubilado, una manicurista o una empleada de finca raíz, todos deambulamos con las mismas patas blancas salpicadas de puntos rojos, como los mejores amigos de “Fresita”, la muñeca de mi infancia. Todos con nuestras picaduras y caras plácidas gravitando alrededor de la estación de los snacks: pinchos de pollo y deditos de queso, en chingue mojado y chanclas en las que el dedo gordo queda separado caprichosamente de los demás por una raya de plástico. Sigue leyendo

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Dumbo

Dumbo de Tim Burton
Nosotras y  Dumbo.

Dudé mucho antes de ir a ver la película. Mi mamá jamás lo hubiera hecho, eso de dudar. Me habría comprado la boleta con un paquete gigante de crispetas y un vaso de Coca-Cola y ya. Sigue leyendo

Habemus eBook

El ebook de aventuras de una super mamá ya está a la venta
Ya puedes leer Aventuras de una super mamá desde cualquier país, ya está disponible el eBook.

Este lunes me olvidé del legado más dramático que  nos puede dejar el clima bogotano después del trancón: el pelo con frizz. Porque Bogotá no es Monserrate o el Museo del Oro, Bogotá es la lucha que a diario las mujeres emprendemos contra la electricidad estática.

Este lunes no me importó salir sin blower, sin plancha, sin bálsamo siquiera. Lo decidimos a última hora y no hubo tiempo de mucho, nos fuimos a hacer  una sesión de fotos express para celebrar que ya salió el eBook de “Aventuras de una super mamá”, ya se puede comprar el libro por internet desde cualquier país. Sigue leyendo

Conociendo la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo

Libros para niños
Una sala infantil muy completa.

Sabemos que Bogotá ofrece múltiples planes para los niños, pero muchas mamás, y me incluyo, terminamos  llevándolos siempre a las mismas cosas.  Este fin de semana estuvimos por primera vez en la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo, que en realidad es un centro cultural con una oferta muy variada. Pero nuestras actividades se concentraron en la Biblioteca.  Les cuento que estuvimos tan entretenidas que entramos a las 11:00 am y salimos a las 7:00 pm. Sigue leyendo

Ya no soy el Grinch

Navidad 2018
Renovando la ilusión de la navidad.

Esa navidad hicimos unos buñuelos horribles. Como ahí no vendían la receta de caja que venden en todos los supermercados de Colombia, decidimos adaptar algunos ingredientes harinosos parecidos a los originales. El resultado fueron unas bolas cauchudas que rebotaban en la pared con gran soltura, pero sabían a llanta, o a lo que me imagino que sabe una llanta. Desistimos de nostalgias gastronómicas y con la barriga inflada por unos sánduches improvisados de pan de molde, salimos a la plaza. Estaba llena, había un concierto, lloviznaba. Yo tenía las manos como una gallina. El frío de ese diciembre me había agrietado la piel de entre los dedos. También me había quedado sin casa. Tenía 3 días calendario para buscar un techo bajo el cual desarmar mi maleta negra, llena de herencias inútiles dizque para el invierno: Sigue leyendo

El discreto encanto de la “pata e gallo”

arrugas y otras cosas
Yo, mi gentil retrato.

Que hay que vibrar en ciertas frecuencias para atraer las cosas que por su energía palpitan igual, dicen. Con todo funciona, dicen…

Bueno, la semana pasada estaba yo buscando espectáculos de títeres para llevar a mi hija. Puse en el buscador “Hilos mágicos” que es el nombre de un reconocido teatro de marionetas. Pero mis energías vibratorias están perfectamente sincronizadas no con los títeres, sino con  los métodos  para acabar con la pata de gallo, pues  Don google me salió con que “Hilos mágicos” es un nuevo método para acabar con las arrugas, unos hilos tensores que alisan la piel y quitan papada, mejor dicho si queda uno como para protagonizar una obra de esas de las marionetas de Jaime Manzur: con la cara  templada, lisa y brillante. Sigue leyendo