Un futuro sin celular

Una vida con buen uso de la tecnología.

Érase una vez una época, no hace mucho tiempo, en la que todos fumaban. Papás, profesores, médicos en consulta, hermanos mayores, choferes manejando. Fumaban en las calles, en los cines, en los teatros, en los restaurantes. Fumaban delante de ancianos, niños, mujeres embarazadas. Uno de los primeros recuerdos que tengo es un Simca naranjado, yo de niña sentada en el puesto de atrás y una bruma gris y lenta que nos acompañaba durante el viaje con las ventanas cerradas. Recuerdo mis primeras fiestas de 15 y el olor a cigarrillo pegado en mi blusa y a mi pelo. Mi mamá, mi abuela, mis tíos, todos fumaban delante de nosotros, los niños. No había nada de políticamente incorrecto en eso. En esa época poco se sabía sobre los efectos nocivos del cigarrillo y fumar en la sala de la casa viendo tele todos juntos o en las habitaciones, era algo completamente normal. Saludar a un niño de beso con el pucho en la mano, lo hacían todos. Hasta una vez me quemaron un brazo, porque la amiga de mi mamá que conversaba alegremente con ella, en la mano tenía su cigarrillito que saltó bruscamente en una carcajada hacia mi tierna piel. Sigue leyendo

Mamás: desconectémonos de la tecnología para conectarnos con nuestros hijos

Desconectarse para compartir
Desconectémonos de vez en cuando

Uno de los primeros recuerdos que tengo con mi mamá es el de rodarme por sus piernas. Me le subía hasta la cintura y después me deslizaba hacia abajo como si fuera un tobogán humano. No es que sus piernas fueran muy largas, nunca lo fueron, ni lo serán, menos ahora porque dicen que dizque con la edad uno se va encogiendo. Pero sus piernas siguen igual y a veces cuando las veo recuerdo que alguna vez fueron mi rodadero. Me acuerdo de la textura áspera de sus jeans mientras llegaba a sus pies. De su cara contenta mientras yo me rodaba. Sigue leyendo