Ya no soy el Grinch

Navidad 2018
Renovando la ilusión de la navidad.

Esa navidad hicimos unos buñuelos horribles. Como ahí no vendían la receta de caja que venden en todos los supermercados de Colombia, decidimos adaptar algunos ingredientes harinosos parecidos a los originales. El resultado fueron unas bolas cauchudas que rebotaban en la pared con gran soltura, pero sabían a llanta, o a lo que me imagino que sabe una llanta. Desistimos de nostalgias gastronómicas y con la barriga inflada por unos sánduches improvisados de pan de molde, salimos a la plaza. Estaba llena, había un concierto, lloviznaba. Yo tenía las manos como una gallina. El frío de ese diciembre me había agrietado la piel de entre los dedos. También me había quedado sin casa. Tenía 3 días calendario para buscar un techo bajo el cual desarmar mi maleta negra, llena de herencias inútiles dizque para el invierno: Sigue leyendo

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