En la entrevista que me hace para ser su asistente no puedo dejar de mirarle los dedos. Tan flacos, parecen unas ramitas secas. Él es flaco, todo, de ojos hundidos y mandíbula huesuda. Es el dueño de una productora audiovisual a la que quiero entrar a trabajar y mientras me habla del mercado cinematográfico, sus...