Las tetas de mi vida

Como yo las recuerdo
las tetas de mi vida.

Las primeras tetas de las que tengo memoria, externas, ajenas al entorno doméstico, fueron las de un libro que se llamaba: “De Dónde Vienen los Niños”, era un libro originalmente en alemán me parece, traducido al español. Un libro avanzado para la época. Empezaba explicando la reproducción de animales pequeños: lombrices, pollos, perros, gatos y en la última parte la reproducción humana. Aparecía un óvulo con peluca y un espermotozoide con bigote y en la página siguiente mamá y papá en la cama desnudos con, en vista, como si las barrigas fueran transparentes, el aparato reproductor de cada uno. Y la señora con sus tetas muy bien puestas, dibujadas en color carne y pezones fucsia. Unas tetas punk. Sigue leyendo

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Los ñoquis mágicos de nonna Anna

Nonna y nieta
Buen viaje, nonna Anna

Los primeros ñoquis que probé fueron los de mi nonna Floriana, hechos en la casa para ensalzar las ocasiones especiales. Para los días ordinarios estaba la pasta, la pasta con salsa de carne, para los días más ordinarios  todavía, estaba la pasta sola con mantequilla y parmesano. En Italia a esa pasta  le dicen el plato del marido cornudo. Porque es solo echar la pasta al agua hirviendo y ya.  Una mujer ocupada en otras cuestiones requiere de poquísimo tiempo para preparar esa receta, de ahí el nombre. Pero para los cumpleaños, los festejos, las celebraciones, estaban los ñoquis.  La pasta corriente vestida de gala, vestida de papa. Sigue leyendo

10 reglas de una mamá eco

Enseñando a nuestros hijos a cuidar nuestra casa
Pequeños cambios para ser más amigables con el planeta, empezando desde la casa.

Ya estamos empezando abril, pero todavía el 2018 no ha llegado a la adultez, digamos que ya está cambiando de voz y le está saliendo bigote, pero todavía este año no ha cumplido la mayoría de edad; así que estamos muy a tiempo de retomar nuestros propósitos de enero. Uno de los míos era, o más bien es, empezar a cambiar algunos hábitos que no son muy amigables con el planeta. Por ejemplo, mi amiga Lu en Alemania usa pañales de tela para sus dos hijos de 4 y 1 año, como lo hacían nuestras mamás en los 70. Solo que mientras esas mamás setenteras maldecían cada vez que restregaban con un cepillo el popó de la tela, Lu lo hace casi con gusto, a sabiendas de que esa ha sido parte de su elección para ser una madre ecológica. Yo hasta allá no he llegado, mi consciencia verde no es así de generosa, pero si he empezado a hacer algunos pequeños cambios en mi vida, en mi casa, cambios muy realistas, que pueden ayudar, acá te cuento los más importantes: Sigue leyendo

“Aventuras de una super mamá” ya está en librerías

Nuestro libro ya en librerías
“Aventuras de una super mamá”

Muchos de ustedes saben que abrí el blog en 2016. Siempre que publico, comparto mis posts. Les cuento que hace un año me pasó algo que pensé solo pasaba en las películas. Con todas esas compartidas, de posts, un editor  llegó a mi blog y luego me propuso escribir un libro. He tenido un año para decantar la emoción, que sigue siendo inmensa. Hoy entré a la librería del aeropuerto y  me hice la “cliente” para preguntar por mi libro (;-)). Tenían solo uno porque los otros los habían vendido (!), bueno eso me dijo el vendedor, no sé qué tan cierto sea, pero lo que si es cierto que todos mis trasnochos como “El pequeño escribiente florentino” del libro Corazón, para sacarle el tiempo a la escritura en medio del trajín diario, han valido la pena Y bueno, acá estoy con “Aventuras de una super mamá” recién salido del horno, oliendo a nuevo y con su portada brillante.

Este libro es sobre la maternidad. La mía, que es relativamente reciente, mi visión, mis apuntes, mis reflexiones. La que me inspiró a empezar mi blog en 2016,  a escribir acerca de los cambios que fueron llegando con esa nueva vida: la mía y la de mi hija. Sigue leyendo

Como dice la propaganda: porque tú lo vales

Yoguiando
Démosle el justo valor al talento de otras mujeres

El miércoles 7 de marzo me llaman de una organización gubernamental caracterizada porque el presupuesto que manejan no es propiamente austero.

-¿Camila? ¿hablo con la profesora de yoga Camila?

-No, está equivocada.

-Ah no, perdón, ¿Vanessa?

-Sí.

-Es que te llamamos de X para saber si podías darnos mañana una clase especial de yoga para las mujeres de la oficina.

-¿Y a qué hora sería?

-Sería en horas de la mañana… Y sería completamente gratis… o sea, es un homenaje que le harías a las mujeres de parte tuya que eres mujer… Y pues para que te conozcan…

– …

-¿Vanessa?

-No, mañana no puedo. –y colgué. Sigue leyendo