Profesora de baile en Italia: traducir lo intraducible

Bailar
Bailando

Quién dijo que los estereotipos son siempre malos. Uno puede incluso sacarles jugo y vivir de ellos. Como unos chinos que trabajaban en Roma de meseros en kimono en un restaurante japonés. No hablaban japonés, nunca habían ido a Japón, pero fue un decoroso trabajo que les permitió pagar el arriendo por varios meses. El hecho de que para muchos occidentales cualquiera con dos ojos como rayitas puede ser de Japón fue suficiente para que los contrataran y se convirtió en su fuente de euros por un buen tiempo. Un amigo japonés fue el que rompió mi burbuja y me reveló la verdad cuando le conté que mi restaurante preferido de sushi era justamente el de los chinos.

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