La delicadeza en un Pielroja sin filtro

mi amada abuela
Mi abuela Blanca.

Algunas tardes se sentaban mis dos abuelas a charlar. Si una era un ciclón, la otra era una canción de cuna. Mi abuela paterna era un alma buena, cándidamente y sin proponérselo. Una señora que, no sé cómo, jamás practicó el deporte preferido de muchas mujeres cuando están reunidas: rajar del prójimo y específicamente de las prójimas, las no presentes, obvio. Sigue leyendo

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Los ñoquis mágicos de nonna Anna

Nonna y nieta
Buen viaje, nonna Anna

Los primeros ñoquis que probé fueron los de mi nonna Floriana, hechos en la casa para ensalzar las ocasiones especiales. Para los días ordinarios estaba la pasta, la pasta con salsa de carne, para los días más ordinarios  todavía, estaba la pasta sola con mantequilla y parmesano. En Italia a esa pasta  le dicen el plato del marido cornudo. Porque es solo echar la pasta al agua hirviendo y ya.  Una mujer ocupada en otras cuestiones requiere de poquísimo tiempo para preparar esa receta, de ahí el nombre. Pero para los cumpleaños, los festejos, las celebraciones, estaban los ñoquis.  La pasta corriente vestida de gala, vestida de papa. Sigue leyendo