40 es…

Vuelta al sol
Vueltas al sol.

Ayer festejé mis y pico cañonazos bailables. ¿Se acuerdan de unas laminas de dos muñequitos cabezones y en bola que decían:  “Amor es… ” y luego explicaban lo que supuestamente era el amor? Pues acá  va mi versión de estar en la década de los 40.

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Mejor que a los veinte

 

Me siento mejor que a los 20
Mejor que a los 20
  1. Le hemos cogido mucho cariño a nuestro cuerpo. La fuerza de la gravedad es inversamente proporcional al autoestima. A los 20 cuando las carnes tensas se mantienen templadamente en su sitio a pesar de la comida chatarra, los trasnochos y excesos propios de la vida loca juvenil, vivimos acomplejadas con nuestro cuerpo, por gordo, flaco, grueso, menudo o perfecto  que sea. Siempre hay algo que no nos gusta. Somos implacables ante nuestra imagen en el espejo. Compasión y clemencia no existen en la mirada de la veinteañera que se ve a sí misma en el reflejo  de una vitrina.  Paradójicamente cuando la fuerza de gravedad empieza a desestabilizar las estructuras sobre las cuales construimos gran parte de nuestro ego juvenil es cuando mejor nos empezamos a sentir con nuestro aspecto físico, sea el que sea. Sigue leyendo