!Proletarios digitales, uníos!

proletarios digitales
El tiempo en redes nos quita tiempo para la creatividad.

Podrán hablar pestes de nosotros en el futuro, pero lo que no nos podrán quitar es la candidez. La ingenuidad con la que en estos tiempos nos acercamos a la tecnología. Qué tiernos somos. Jurando que somos artistas creativos difundiendo nuestro arte en Instagram. Candorosamente abandonamos los pinceles, las guitarras, la escritura por correr hacia el teclado de un celular. Y ahí están mis pinceles, sin usar por más de un año y ahí están los libros que me faltan por leer y las canciones de guitarra que me faltan por cantar. Y las horas de juego con mi hija a las que he renunciado por instagram. Qué pícardia, habría dicho mi abuela, ese era su término preferido cuando se refería a alguien que graciosamente sacaba tajada de una situación. Si, qué picaras las redes sociales, haciéndonos creer que somos creadores, si lo que les interesa es que nos convirtamos en lo que somos: consumidores. O díganme cuánto tiempo pasan ustedes escroleando vidas ajenas con el pretexto de que se están inspirando.

Qué habría sido de Leonardo da Vinci con una cuenta de Facebook o Instagram? Cuánta energía creativa habría posiblemente despilfarrado en selfies insulsas? Qué sería de canciones maravillosas inspiradas en amores platónicos e imposibles como “Creep” de Radiohead si en vez de escribirla el autor se hubiera desahogado con horas interminables curioseando en Tinder? Sigue leyendo

5 prácticas de autocuidado para mamás

Autocuidado para mamás
Cuidarnos para cuidar. Foto por @maravillosa.foto

Estuve ayer dando una clase virtual a un grupo de mujeres y mamás sobre autocuidado. Cuando somos mamás la falta de tiempo y energías hacen que nos dejemos siempre para lo último.

Autocuidado, como puse en un post de instagram, no es irse a un spa (aunque mal no nos sentaría) ni tampoco escaparse de la rutina cotidiana (que tampoco podríamos así quisiéramos) pero si es tener algunos momentos durante el día para recargar nuestra pila, retomar fuerzas y equilibrar las presiones físicas, mentales y emocionales que podemos sentir. Sigue leyendo

Un futuro sin celular

Una vida con buen uso de la tecnología.

Érase una vez una época, no hace mucho tiempo, en la que todos fumaban. Papás, profesores, médicos en consulta, hermanos mayores, choferes manejando. Fumaban en las calles, en los cines, en los teatros, en los restaurantes. Fumaban delante de ancianos, niños, mujeres embarazadas. Uno de los primeros recuerdos que tengo es un Simca naranjado, yo de niña sentada en el puesto de atrás y una bruma gris y lenta que nos acompañaba durante el viaje con las ventanas cerradas. Recuerdo mis primeras fiestas de 15 y el olor a cigarrillo pegado en mi blusa y a mi pelo. Mi mamá, mi abuela, mis tíos, todos fumaban delante de nosotros, los niños. No había nada de políticamente incorrecto en eso. En esa época poco se sabía sobre los efectos nocivos del cigarrillo y fumar en la sala de la casa viendo tele todos juntos o en las habitaciones, era algo completamente normal. Saludar a un niño de beso con el pucho en la mano, lo hacían todos. Hasta una vez me quemaron un brazo, porque la amiga de mi mamá que conversaba alegremente con ella, en la mano tenía su cigarrillito que saltó bruscamente en una carcajada hacia mi tierna piel. Sigue leyendo