En el Planetario de Bogotá

Entrada del Planetario de Bogotá
En el Planetario de Bogotá

Esta era una visita que teníamos pendiente desde hacía rato, con el cuento de que el Planetario nos queda un poco lejos, habíamos aplazado la ida. Un domingo, aprovechando la ausencia de tráfico, nos levantamos temprano, miramos por internet la programación para niños y sin pensarlo mucho, decidimos ir.  Sigue leyendo

Anuncios

La delicadeza en un Pielroja sin filtro

mi amada abuela
Mi abuela Blanca.

Algunas tardes se sentaban mis dos abuelas a charlar. Si una era un ciclón, la otra era una canción de cuna. Mi abuela paterna era un alma buena, cándidamente y sin proponérselo. Una señora que, no sé cómo, jamás practicó el deporte preferido de muchas mujeres cuando están reunidas: rajar del prójimo y específicamente de las prójimas, las no presentes, obvio. Sigue leyendo

El gancho antena y otros inventos maternos

Las mamás recursivas de los ochenta
Sobrevivimos  más que con decoro a los 80 y al gancho antena.

En mi casa las cosas se dañaban y en vez de arreglarlas, el curso normal de los acontecimientos era tratar de componerlas con instrumentos hechizos, trucos y artificios que los miembros de la  familia iban aprendiendo y aplicando hasta que el objeto volvía a cumplir  con su función. Se establecía un nuevo orden y el viejo quedaba olvidado por completo, como si nunca hubiera existido. Era como un código, una especie de lenguaje doméstico, una jerigonza que sabíamos solo los miembros de la familia para manipular y hacer funcionar las cosas. Sigue leyendo

Los ñoquis mágicos de nonna Anna

Nonna y nieta
Buen viaje, nonna Anna

Los primeros ñoquis que probé fueron los de mi nonna Floriana, hechos en la casa para ensalzar las ocasiones especiales. Para los días ordinarios estaba la pasta, la pasta con salsa de carne, para los días más ordinarios  todavía, estaba la pasta sola con mantequilla y parmesano. En Italia a esa pasta  le dicen el plato del marido cornudo. Porque es solo echar la pasta al agua hirviendo y ya.  Una mujer ocupada en otras cuestiones requiere de poquísimo tiempo para preparar esa receta, de ahí el nombre. Pero para los cumpleaños, los festejos, las celebraciones, estaban los ñoquis.  La pasta corriente vestida de gala, vestida de papa. Sigue leyendo