Mi nonna

MI adorada nonna
Mi adorada nonna.

Mi nonna tenía un nombre de película: Floriana Di Petta. Un jardín lleno de flores  con dos tetas, como fuentes, en la mitad. A eso me sonaba su nombre cuando yo era pequeña. Mi nonna era un cojín abullonado en el que yo adoraba desmoronarme. Sigue leyendo

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Reflexiones en vacaciones

En la playa del lago
En chingue y chanclas.

Mientras me embadurno el repelente de citronela, cien por ciento natural, pienso que en chingue y chanclas todos somos idénticos ante los ojos de Dios. Las piscinas son la verdadera democracia y los zancudos los fieles guardianes de la igualdad y fraternidad entre los hombres. Ellos no discriminan por estrato, raza o religión. El gerente de un banco, un jubilado, una manicurista o una empleada de finca raíz, todos deambulamos con las mismas patas blancas salpicadas de puntos rojos, como los mejores amigos de “Fresita”, la muñeca de mi infancia. Todos con nuestras picaduras y caras plácidas gravitando alrededor de la estación de los snacks: pinchos de pollo y deditos de queso, en chingue mojado y chanclas en las que el dedo gordo queda separado caprichosamente de los demás por una raya de plástico. Sigue leyendo

El sexo después de ser madre

sexo en posparto
Imagen de la artista Annie Wong en Instagram la encuentran como  @headexplodie.

Todo cambia después de que nace un hijo. El sexo también, sobre todo los primeros meses. Si uno es afortunado cambia, si no, simplemente desaparece. Me rehúso  a que desaparezca de mi panorama inmediato. Pero debo reconocer que  mi ranking de los siete pecados capitales ha cambiado. En este momento de no dormir, trasnochar, la pereza me llama mucho más la atención que la lujuria. Primero la pereza, luego la gula y de última la lujuria. Sigue leyendo

La delicadeza en un Pielroja sin filtro

mi amada abuela
Mi abuela Blanca.

Algunas tardes se sentaban mis dos abuelas a charlar. Si una era un ciclón, la otra era una canción de cuna. Mi abuela paterna era un alma buena, cándidamente y sin proponérselo. Una señora que, no sé cómo, jamás practicó el deporte preferido de muchas mujeres cuando están reunidas: rajar del prójimo y específicamente de las prójimas, las no presentes, obvio. Sigue leyendo

El gancho antena y otros inventos maternos

Las mamás recursivas de los ochenta
Sobrevivimos  más que con decoro a los 80 y al gancho antena.

En mi casa las cosas se dañaban y en vez de arreglarlas, el curso normal de los acontecimientos era tratar de componerlas con instrumentos hechizos, trucos y artificios que los miembros de la  familia iban aprendiendo y aplicando hasta que el objeto volvía a cumplir  con su función. Se establecía un nuevo orden y el viejo quedaba olvidado por completo, como si nunca hubiera existido. Era como un código, una especie de lenguaje doméstico, una jerigonza que sabíamos solo los miembros de la familia para manipular y hacer funcionar las cosas. Sigue leyendo

Expectativa vs realidad

Uno siempre sabe que en la vida una cosa es la expectativa y otra la realidad, pero creo que con la maternidad es cuando uno entiende la verdadera dimensión de esa diferencia. Desde las cosas más prácticas y simples. Me pasó con el portabebés. Me encantó, lo usé, hasta le dediqué un artículo completo aquí: porteo feliz , pero me tocó ver no pocos tutoriales de youtube y solicitar ayuda de mano de obra extra para poder envolverme ese larguero de tela. Sigue leyendo