Era navidad. Yo hacía rato no creía en la carta al niño Dios, sabía que el verdadero Mesías de mi casa eran mis papás, únicos, iluminados que madrugaban un sábado a esa pelotera que es San Andresito para comprar las versiones chiviadas y económicas de nuestros pedidos.
Planeando un cumpleaños amigable con el planeta
A las que les gustan las series de terror y suspenso en Netflix, ¿ya leyeron sobre el informe de La ONU acerca del estado del medio ambiente y las predicciones para 2050?, si sufren de insomnio les aconsejo que ni lean al respecto, eso si es para no dormir. Les cuento que el otro día navegando en internet me topé con un artículo sobre este informe. Quedé traumatizada.
Nostalgia de las fotos en papel
Hace muchos años, en una peluquería de barrio a la que iba mi mamá, los dueños solían distraer a las habituales clientas no con revistas de moda o chismes como es la usanza, tampoco con catálogos de cortes y peinados. En el salón de belleza “Glady’s” (porque peluquería de barrio que se respete debe llevar algún apóstrofe en su nombre, en cualquier letra, sino pierde toda credibilidad) había una mesa central de aluminio. Y ahí en vez de la Cosmopolitan o la Vanidades estaba el álbum de fotos de la familia.
Top 10 de alimentos ricos y sanos para reemplazar chucherías
Les cuento que soy muy dulcera y al dulce no renuncio, ni mi hija tampoco porque heredó ese gusto. Pero la mayoría de golosinas y dulces industriales traen demasiado azúcar, colorantes y conservantes. Por eso les traigo un top 10 de cosas ricas de sal y de dulce para comer que pueden perfectamente reemplazar las chucherías y no solo para los niños, también para nosotras.
El hombre increíble
Un día de hace muchos años, mi papá se despertó asustado. -Estoy sudando verde. Se levantó la bota de su piyama de algodón para dejarnos ver sus piernas color queso. Y sí, hacía calor y por ellas corría un líquido de color moho. Por turnos, incrédulos, pasamos la mano por su piel. Primero mi mamá con cara de duda, luego mi hermano y yo con curiosidad genuina.
En el Parque Natural Chicaque
Cuando vivía en Italia extrañaba muchas cosas del trópico: el mango, el plátano, el lulo, pero sobre todo me hacía falta poder coger un carro y cambiar de clima en 2 horas. Llevamos ya un buen tiempo en Bogotá y a veces metidos en el trajín de la ciudad se nos olvida que hay lugares increíbles muy cerca. Paradójicamente son siempre nuestros amigos extranjeros los que nos arman plan para salir, así conocimos hace unos años el Páramo de Sumapaz, por un amigo sueco. Hace unos días un italiano, amigo del colegio de mi esposo, le mandó un mensaje de...









