Mi Juan Gabriel

Portada del disco Recuerdos II

No pegué el ojo en toda la noche. Por algo dicen que no hay peor dolor que el de muela o el de oído. Anoche me gané el de muela que me hizo ver estrellas y otros astros siderales. Enfrenté el dolor pasando por todos los estados: me reproché la pereza de no cargar siempre cepillo de dientes; me pregunté con cizaña  por cuáles enigmas a mi boca no le tocó el privilegio de otras que nunca en su vida llegan saber lo que es una caries; quise hacerme la indiferente, ignorando el cimbronazo intermitente en mi encía, mientras charlaba...

Alfajores

Alfajores

Después del terremoto de Popayán en 1983 nuestro apartamento quedó como la casa de la Barbie: desde afuera se podía ver el comedor, la sala, los baños desmoronados y el edificio que era de 5 pisos había quedado de 3. Ante la obvia imposibilidad de seguir viviendo allí, mi tía nos ofreció posada en Cali.

Buen karma

Embarazada

Estoy al final de mi embarazo. Me voy con  mi carga extra y venerada a hacer un trámite en una de esas instituciones públicas llenas de gente, filas y tableros con números rojos cambiantes en donde se define el destino de los presentes. Todos con su papelito en la mano, mirando de reojo a ver si el del al lado tiene un número que va primero, esperanzados en que en el antipático tablero aparezca esa señal, ese signo que nos diferencia de los demás y que nos da derecho a levantarnos con la frente en alto, transitar entre la muchedumbre...

Mi hermano y yo

Mi hermano y yo

Yo  era la reina de la casa desde mucho antes de nacer. Cuando mi mamá estaba en embarazo, su barriga era la más grande de la ciudad y ella, que desde los 12 años había soñado con ser mamá, se pavoneaba orgullosa por las oficinas del Seguro Social donde trabajaba como secretaria. Sentada en su escritorio se sentía desperdiciada,  pues la mesa le tapaba la barriga. Así que buscaba cualquier excusa: ir por el café, llevar unos papeles al tercer piso, sacar unas fotocopias, lo que fuera con tal de exhibir su balón de oro. 

¿La letra con sangre entra?

uniforme de colegio

Un jueves cualquiera, día de descuento en frutas y verduras en el supermercado cerca de mi casa, me voy a mercar  tratando de mantener el perfil más bajo posible: los mismos leggings del día anterior, una cachucha de letras borradas  y un saco anchísimo lleno de motas que podría ser una herencia de mi papá o de mi tío, pero que adoro hasta los tuétanos y me niego a botar o regalar.