Un despecho sin manchas

Limpieza pura

P nos ayudaba a limpiar la casa. Deseé muchas veces no haberlo conocido. Cuando yo entraba a las dos de la tarde luego de mi trabajo y al abrir la puerta, sentía que me envolvía el olor a limpio. No a jabón, no a detergente ni a brillapisos. A limpio. Una montaña verde, pajaritos que volaban del corredor a la cocina iluminados por el sol. Todo aparecía de nuevo en su lugar armoniosamente: cada tapete, cada cojín. Los espejos del baño inmaculados y mi cara reflejada deforme en los brillantes grifos plateados del lavamanos. P era impecable y preciso. Cuando...

porteo feliz

Porteo feliz

Hay muchas cosas que uno hubiera querido saber antes de ser mamá para haberlas aplicado después de la maternidad. Una de las...

Biblioteca Montessori

Estoy en el plan de hacerle la habitación a Aurora estilo Montessori y como le gustan tanto los cuentos, decidí...